Cómo elegir caramelos sin azúcar
Los caramelos sin azúcar ya no son cosa de farmacia: ahora los hay de todo tipo, de las pastillas de menta a las gominolas. Esto es lo que conviene mirar para elegir bien.
Sin azúcares, sin azúcares añadidos: qué dicen las declaraciones
Las declaraciones del envase están reguladas por la normativa europea. «Sin azúcares» significa como máximo 0,5 g de azúcares por 100 g. «Sin azúcares añadidos» quiere decir que no se ha añadido ningún azúcar ni ingrediente edulcorante como la miel, pero el producto puede contener azúcares presentes de forma natural, por ejemplo los de la fruta. «Bajo contenido de azúcares» corresponde a 5 g como máximo por 100 g. En un caramelo, la declaración sin azúcares es la que tiene más sentido, y es la de nuestra selección.
Los polioles y los edulcorantes
Para mantener el sabor dulce, los caramelos sin azúcar usan polioles, maltitol, isomalt, sorbitol, xilitol o eritritol, a veces combinados con un edulcorante intenso como la sucralosa o la estevia. Los polioles tienen el aspecto y la textura del azúcar, pero aportan algo de energía y pueden tener un efecto laxante si se consumen en exceso. En la tabla nutricional figuran como polialcoholes y, por encima de cierta cantidad, el envase lleva la advertencia de que un consumo excesivo puede producir efectos laxantes. Si no tienes costumbre, empieza por dos o tres caramelos al día y observa cómo te sientan.
Leer la lista de ingredientes
Los ingredientes se enumeran por orden decreciente de cantidad: el primero es el que más pesa en el caramelo. En un caramelo sin azúcar, suele ser un poliol. Fíjate también en los aromas, los colorantes y la posible presencia de gelatina, que afecta a las gominolas y que interesa a los vegetarianos. Los caramelos proteicos indican el origen de sus proteínas, a menudo leche o colágeno. En caso de alergia, los alérgenos aparecen destacados en la lista, y las posibles trazas se indican a continuación.
Caramelo duro, pastilla o gominola
Un caramelo duro o una pastilla se deshace despacio: ocupa la boca varios minutos y muchas veces basta para que se pase el antojo de dulce del final de la comida. Las gominolas se mastican y se comen más deprisa; los ositos proteicos aportan además una pequeña cantidad de proteínas. Las pastillas de menta son prácticas también para el aliento, en la oficina o después de un café.
Los caramelos sin azúcar en el programa Mincidélice
Los caramelos sin azúcar no sustituyen ni una comida ni la merienda: son pequeños caprichos de apoyo, para tomar con moderación junto a los productos del día. Durante la fase 1, la fase activa, mejor caramelos duros y pastillas, en poca cantidad, siguiendo la indicación de fase que aparece en la ficha. En las fases 2 y 3 siguen siendo una alternativa a las chuches de siempre, en el cine, en el coche o en la oficina. El recorrido completo se explica en la página las fases del programa.
¿Cuántos caramelos al día?
No hay una cifra única, porque la tolerancia a los polioles varía de una persona a otra. Unos pocos caramelos repartidos a lo largo del día le van bien a la mayoría de la gente. Por encima de eso, las molestias digestivas se vuelven más probables, y se mantiene el gusto por el dulce en lugar de dejar que se vaya suavizando. Un buen truco: guardar la bolsa en un cajón y no encima de la mesa.
Caramelos sin azúcar y diabetes
Los caramelos sin azúcar los eligen a menudo las personas que vigilan su glucosa, porque no contienen azúcar en el sentido de la etiqueta. Aun así, contienen polioles, que cuentan en los hidratos de carbono totales de la tabla nutricional. Si tienes diabetes, mira esa línea y coméntalo con tu médico o con tu dietista-nutricionista, que te dirá cómo incluirlos en tu alimentación.
La pastilla de la sobremesa
Mucha gente a dieta tiene la misma costumbre: le apetece un toque dulce justo después de la comida o de la cena, con el café. En plena sobremesa es cuando una pastilla de menta o un caramelo duro resulta más útil. Marca el final de la comida, refresca la boca y evita ir a buscar un postre más. Lleva una cajita en el bolso o en el coche: suele ser más fácil resistirse a la galleta de la máquina de café cuando ya tienes algo a mano.
¿Con qué sustituir los caramelos?
Cuando el antojo de dulce vuelve todos los días a la misma hora, suele ser señal de que una comida se ha quedado corta o de que falta la merienda. Una merienda proteica de verdad, un yogur natural, una pieza de fruta en las fases 2 o 3, o una bebida caliente sin azúcar responden mejor al hambre que un puñado de caramelos. Los caramelos sin azúcar conservan su lugar como capricho, no para tapar una comida que falta. Antes de empezar una dieta hiperproteica, lee las precauciones de uso.